Anoche soñé que el enano, mi enano, no era autista ni tenía tdah. Mi hijo era un hombre adulto, lleno de coherencia y una mente clara y yo hablaba con él de cosas muy sesudas. La cosa es que, a mitad del sueño, me desperté porque avanzado éste, mi mandíbula se desencajaba en un largo bostezo del aburrimiento por tener un hijo más perfecto que el Ken de una Barbie. Mi hijo no habitaba en Avatar pero era el chico con el que soñé una vez estando embarazada, y resulta que el resultado, perdonen la redundancia, era un bluf. Como digo, me desperté, y lo vi durmiendo junto a mi y lo abracé muy fuerte para asegurarme que la vida no me daba el cambiazo. Es curioso cómo, aún viviendo una vida rutinaria, sin terapias, sin saltos ni aleteos, sin pastillas…yo preferí volver a ella. Debe ser que este mes he puesto mucho el foco en él. Sus suspensos, las tutorías, que ayer me dí cuenta que la concerta que le recetaron y que empezará a tomar la próxima semana es 9 Mg más fuerte, lo hicieron anoche protagonista absoluto.
El niño que vive en Avatar tiene un gran sentido del humor, tiene un montón de dinero ahorrado porque dice que quiere comprarse una casa azul y un Mercedes cuando sea mayor ante las risas de su padre que dice que quien suspende cinco tiene pocas posibilidades de alcanzar ese sueño. Yo le digo que no haga caso, que la vida da muchas vueltas y que, en una de ellas se puede tropezar con una estrella que lo lleve hasta alcanzar sus sueños. La casa azul la tiene localizada. Hay una casa terrera no muy lejos de aquí, con una fachada azul y blanca muy bonita. Pero podría ser cualquier otra, porque él solo sabe que debe ser azul, supongo que como Avatar, para no echarlo de menos. Lo del Mercedes puedo jurar que no sé de qué viene porque esta familia no ha tenido sino «el de la abuela» y lo pongo entre comillas porque en realidad era de su tercer marido que se lo cedió en cuanto se compró un Porsche Cayenne que fue el coche que condujo casi hasta decirnos adiós, a pesar de sus 90 años! El que le dio a mi madre tenía el cuadro de mandos de madera, forros de piel, era biplaza y automático y en él fuimos mi aún marido y yo a la boda de mi hermana que se hizo en un pueblo como a una hora de casa de mi madre. Tres peajes de ida y vuelta que mi aún marido aprovechaba para parlar catalá. «El conejo me enriscó la perra» que diría alguien de estas islas. Bona tarda» decía cuando sacaba la cabeza para pagar entusiasmado como un niño chico por llevar aquél cochazo que estaba hecho, en realidad, para solteros o divorciados con hijos mayores que fue el caso del marido de madre. En ese coche se subía él con muletas mientras lo trataban de cáncer de próstata. Superhéroe! Mi hija iba en otro coche porque no cabía con nosotros. Recuerdo que en la peluquería me hicieron un moño horroroso que tropezaba con el techo de un vehículo en el que debías subirte con mucho cuidado para no partirte el cráneo. Supongo que mi madre le dio una vuelta en él al niño alguna vez, por la urbanización, despacio, y, a medio camino, apretaría un botón y el vehículo se volvería descapotable ante el asombro del copiloto que haría que mi madre se riera como una niña chica. Estoy segura de que él vivió esa experiencia porque tiene una memoria prodigiosa para recuerdos antiguos. Es capaz de decirte qué, cómo, que día era, cómo ibas vestida…Un pasote!
Me he despertado un tanto triste porque, cuando la mente te lleva a una vida que no has pedido y que es claramente peor que la que tienes, te dan muchas ganas de pedir el ticket de devolución y exigir que, la próxima vez ya si eso avise con un trailer de qué va a ofrecerte, para ir agarrándote los machos que decimos por aquí. Yo voy a seguir un rato más en la cama mientras él hace prácticas de lectura, escritura y matemáticas en la cocina con su padre. Yo los escucharé desde aquí, oyendo cómo da respuestas random a preguntas concretas. Pero así es nuestro pequeño. Un niño con la cabeza llena de cosas brillantes, azules, que se mueven muy rápido. Por eso no tiene tiempo para nimiedades de estudios. Porque su mente es libre, muy libre, lo queramos los demás o no. Él es libre y así será para siempre. Todos los días de su vida! 💙💙