¿A qué te gustaría dedicar más tiempo todos los días?
Últimamente, con esto de que ando aún enganchada a la jefatura porque quiero cobrar hasta final de mes, si cobro claro! que aún no he visto un euro, no tengo humor para estar presente en la vida de mis hijos, ni para mi casa, ni para ninguna otra cosa que andar enfadada.
A resultas del temporal que anda por las islas, a la directora le pareció una buena idea dispensar, durante dos días, a los funcionarios de ir a trabajar. Eso, a cualquiera un poco gandúl o con un mínimo de inteligencia, fue el regalo de quedarse en casa, faltar al trabajo, de gratis. Hubo mal tiempo en puntos específicos de la isla, pero no en la capital. Y si el jueves decidieron no faltar los que tenían vistas señaladas, excepto dos, el viernes no fue nadie. Bueno sí, esta tonta que escribe, el compañero de planta al que eché una mano, y otro par de personas con el mismo grado de tontería que el mío.
Cuando íbamos acabando, recibo un mensaje. En Decanato no había un gato y se habían «olvidado» de los internamientos urgentes. Que la del mensaje iba a mirar si había algo urgente, y si yo podía llevarlo al juzgado. Contesté de manera educada que ese no era mi café. Que lo era del decano, persona a quien aprecio muchísimo porque es encantador, y del juzgado de guardia. «No cuentes conmigo para hacer de botones Sacarino» le dije. «No me falten el respeto por venir a trabajar, ni el jefe ni tú por escribir este mensaje. Estás en tu casa o en una terraza tomando una cervecita, disfruta! pero déjame en paz».
Total, llego a casa y mi aún marido dice que eso me ocurre por acudir a mi puesto de trabajo. Le contesto si le parece normal no hacerlo con, por ejemplo, 28 grados en la playa de la ciudad. Me replica que sí, que había una emergencia y que mi obligación habría sido no acudir, no ayudar, no atender a la gente. Asumo que soy la extraterrestre de mi entorno y me tiro en la cama con una nube negra sobre mi cuerpo. Sigo sin pillar cuál fue mi error.
En esas estaba cuando ataca por el flanco derecho mi hija. Resulta que se ha hecho un examen de Windows porque sale en el test de Justicia de tramitación, y no ha entendido nada. Le digo que es normal puesto que es tipo test y eso complica mucho saber qué comando debe pulsar sin un ordenador delante, y empieza a soltarme una chapa que ha visto en Tik tok y a la que se ha quedado enganchada. En bucle. Por eso no ha dado pie con bola en el test. El tema es sobre la paternidad querida pero no asumida. Yo ya estoy harta de dramas y decido desenchufarme de ese tema. Otro dolor emocional más y me caigo de la cama como lo haría un vestido de satén, despacio, deslizando, solo la gravedad y yo. Ella sigue hablando. Mueve la boca y no la escucho. Veo que, por el flanco izquierdo ataca el enano. Me dice que su profesora de francés le ha dicho que suspendió la parte de los verbos. Me prepara el cuerpo para un suspenso. Le digo que lo intentó y que eso es muy importante. Mi hija sigue con lo suyo. Él me pregunta que qué comeremos hoy. Suspiro. Le digo que qué le apetece y me contesta que no sabe. Vuelvo a suspirar. Qué va a querer! Siempre quiere comer lo mismo cuando estamos los tres. Pizza o macarrones. Yo apuntalo con una ensalada para no salir rodando de esa experiencia culinaria.
Entra mi aún marido. Que ha ido a casa del vecino porque tenemos una avería de agua y le estamos dejando una linda humedad. Sigue hablando y ya no escucho. A ninguno. Me voy lejos de allí. Abro la ventana y vuelo por encima de la Catedral y de la Plaza. Sobrevuelo la casa consistorial y me tiro de cabeza a su piscina. Nado hasta agotar mi mente.
De repente, vuelvo al presente y me encuentro al niño enredado en mis brazos y mi aún marido e hija discutiendo sobre colaborar en casa y el reparto de tareas. Me enredo en los brazos del pequeño, como a una tabla en el mar tras un naufragio. «Vas a salir de esta» me repito, «un día cada vez». Huelo el pelo del niño. Eso me ancla a la maternidad. El lugar en el que siempre me gusta estar. Aunque, a veces, no de la talla. Da igual! No soy perfecta, ni falta que me hace!