If you had to describe your ideal life, what would it look like?
Si describiera en algún momento de hace 30 años cómo sería mi vida ideal en el futuro, hubiera dicho que una vida sin ataduras. No andaba en mi cabeza casarme ni tener hijos pero, el tiempo, la madurez, todo mezclado con un poco de insensatez dieron como resultado otra cosa.
Tener hijos es algo precioso que se transita, si asumes que todo puede ir muy bien pero también terriblemente mal, y si aceptas todo lo que venga. He visto compañeras de trabajo confesarme, y hacerme jurar que su secreto estaría a salvo conmigo, el que sus hijos habían dado con sus huesos en prisión. Algunos por meses, otros por años porque se dedicaron al tráfico de drogas, y, para eso, la pena mínima es de 9 años, incluido ese delito en el que eres madre y visitante, y, convencida por tu hijo o por tu pareja, decides que llevarles droga a la prisión no es una mala idea si lo piensas con la cabeza encajada en las axilas. He vivido enfermedades de años, discapacidades enormes, he visto llorar a padres porque sus hijos, esos niños a los que habían idealizado desde el útero materno, resulta que no quiere jugar al fútbol. Vaya por Dios! He visto parejas destrozadas porque su hijo decidió marchar antes que ellos…en fin, que el tener hijos es una aventura, si, pero en modo yinkana, aunque las cosas vayan como la seda!
Toda esta chapa que he pegado es introductoria a la semana de mierda que llevo con mis retoños. Desde el «tengo que hacer un trabajo y va de esto» y resulta que no, que ha malinterpretado lo que ha dicho la profesora y vamos a hacer la tarea el puto día antes porque su profesora es alérgica a la aplicación escolar, hasta la desregulación que lleva mi primogénita que es ya de traca. Entre unas cosas y otras, porque no puede hacer el enano las tareas sin ayuda, y porque subirlas a la aplicación requiere de un conocimiento tecnológico que aprendí durante el confinamiento, y que olvidé en cuanto mi madre marchó, nos estábamos acercando peligrosamente a lo sucedido. Mi cerebro decidió ocupar espacio ram de memoria cerebral para instalar el dolor y decidió que eso eran chorradas olvidables y prescindibles. Lo de la aplicación digo.
Total, que olíamos a drama familiar desde lejos y ya desde principios de año. «Divorcio is coming» me dice mi primogénita cada vez que me la cruzo por el pasillo y ahí está la causa de su desregulación. La incertidumbre de no saber qué va a pasar con nosotros como familia. Nos íbamos deslizando por un meandro tranquilos y en paz, y hemos entrado en una zona donde debemos remar con mucha fuerza para no ahogarnos. No saber qué va a pasar es lo peor para un autista y eso, ahora mismo, es algo que se respira con fuerza en mi casa.
Todo saltó por los aires el jueves. Mi hijo debía hacer un video en inglés explicando un libro, video que quise evitar correo electrónico mediante. No hubo suerte. Me iba al gimnasio y los dejé a ambos en proceso de grabación muertos de risa. Al volver el ambiente se podía cortar con un cuchillo. Cuando pregunté, mi enano me miraba lloroso mientras también lo hacía de soslayo a su hermana. Al dirigir la mirada a ella noté que estaba a punto de explotar. Ya había amagado durante la comida pero desactivé la bomba, bueno no, solo pospuse la catástrofe unas horas. Ella fregaba y yo trataba de calmar toda aquella ira, pero qué va! No tuve suerte! Y entonces ocurrió. Me gritó. Me amenazó. Me dijo que estaba sola con todo, incluido lo de enviar lo del trabajo a la plataforma. Yo estaba tan nerviosa que no daba pie con bola con la tablet y le pedí ayuda. Me dijo que no de una manera muy desagradable. Entonces me quedé de pie allí como la mujer de Lot, como una estatua de sal, y noté que me rompía, sin poder evitar el derrumbe. Lloré y lloré y lloré, tanto, que nos fuimos a acostar los tres con el estómago encogido. Ellos de verme y yo de no cenar después de semejante mal trago.
Al día siguiente nos fuimos a comer juntas. Me pregunta que porqué había llorado de aquella manera. «Porque soy humana hija! Porque me crees fuerte pero solo soy una mujer vulnerable que trata de salir de esta crisis con el menor número de heridas posibles». Como si las heridas pudiéramos evitarlas! Creo que en ese instante dejé de ser la madre fuerte para ser una mujer hecha de barro que comete errores y que no puede saltarse esta etapa de catástrofe por la que estoy pasando. Pero no me importó. Porque soy todo lo que ha pasado en mi vida. Para lo bueno…y para lo no tan bueno. Ojalá haber tenido una vida en que lo más emocionante que me hubiera pasado es descubrir que hay un nuevo sabor de mi helado preferido! Por ejemplo! Ojalá haber tenido una vida sin tantos sobresaltos. Ojalá!