¿Qué es algo que te habría gustado empezar a hacer antes en la vida?
Si hace años me hubiera querido como me merezco, hubiera empezado con el deporte antes, por ejemplo, o hubiera ido a un especialista a abordar el problema de mis terribles migrañas para las que creía no habían solución y hubiera abordado el cuidarme muchísimo antes, pero estaba acostumbrada a creerme todas las cosas verdaderas o falsas que me tiraban a la cara. Hay una canción (por «jodidamente perfecta» la traduzco yo) de la cantante Pink que lo retrata de mejor manera que yo:
«Maltratada, fuera de lugar, malinterpretada
«No hay forma de que todo sea siempre bueno»
Eso no me detuvo
Equivocándome, siempre pensandolo todo dos veces
Subestimada
Pero mira, aún sigo aquí»
También me hubiera puesto a escribir antes porque mi relación con las letras, a diferencia de con el resto del mundo, siempre ha sido muy bonita. Leer no solo fue un placer sino el único lujo que podía permitirme. Pero, como siempre, hubo alguien que torció las cosas. Me explico. Se acuerdan del Círculo de lectores? Pasaba cada mes un chico, me dejaba una revista, yo elegía mis lecturas, él las traía, y así funcionaba. Hasta que dejé el trabajo porque quería estudiar y necesitaba un trabajo a tiempo parcial. Nunca imaginé que la competencia me llamarían al mes siguiente y, claro, cobraba menos. No me importaba. Yo quería tener mi Diplomatura en mis manos y por eso, si había que sacrificar los pequeños lujos, como la lectura, lo haría.
El día que el chico llamó a mi puerta y le dije que me daba de baja, se puso muy desagradable y a mí se me pusieron las tripas del revés. Tuve la misma sensación que ya había tenido en otras ocasiones con personas allegadas a mi, y si bien con ellos andaba yo desarmada, con él no. Me mantuve en el «no voy a comprar ni un libro más» y, tras cubrirme de insultos, cerré la puerta temblando e hice algo que nunca habría concebido hacer. Llamé a la empresa y me quejé. Y él volvió. Cuando estuvimos otra vez frente a frente le dije que si volvía por allí, llamaría a la policía. No bromeaba. No sé qué fue de él, pero sí sé que no era trigo limpio, pero si hubiera vuelto se hubiera llevado una sorpresa sideral. En mi casa habían seres humanos con trigos bastante menos limpios que el suyo. A partir de ahí me dediqué a comprar libros de segunda mano en mercadillos.
Ahora, tropecientos años después, tras años de terapia, conseguí presentarme a un concurso literario empujada por mis ganas de escribir y por gente que me quiere. Escribí un texto que, oh sorpresa! no recuerdo de qué iba. Lo escribí en las horas de tedio que se dan en los juicios y lo envié sin pensar. No gané el primer premio pero, de unas 500 personas, fui una de las 70 elegidas. El resultado es que me publican un relato corto junto con otros escritores. Ahora está en preventa y a mí, solo decirlo, me supone un mundo. Dejo el enlace por si quieren ver la foto que me hizo mi hija, en casa, con sonrisa de «no tengo ni idea de porqué he hecho esto». https://www.diversidadliteraria.com/esto-tambien-era-quererse. Además, me gusta de qué trata. De quererse. De amarse uno sobre todas las cosas sin descuidar a los que más quieres pero sin perderte de vista. En el relato, cuento la historia de alguien que resurge como el Ave Fénix dejando cosas atrás que no eran buenas para ella. Me siento con todo esto del libro como una niña chica, pero no la que fui, sino la que me hubiera gustado transitar.
Debemos enseñar a nuestros hijos a quererse y darles ejemplo y decirles, como hace la cantante Pink en su letra «Eres jodidamente perfecta para mí». Y con eso ya sería suficiente.