¿Cómo sabes que ha llegado el momento de desconectar? ¿Qué haces para que suceda?
Ayer estuvimos de comida familiar. Una forma de pasar el tiempo y de disfrutar los últimos momentos en familia. Cuando estábamos en ello, el marido de mi madre, ahora viudo, me dijo que iba a vender su empresa. Fue una sorpresa mayúscula porque pensé que moriría con las botas puestas. Currando. Claro está que él cumplirá en septiembre 90 años, y que sigue yendo a trabajar todas las mañanas. Una empresa a la que ha dedicado cuarenta y pico de años de su vida, con la que empezó de a poco y que lo llevó a ser un hombre rico. Él era de esos hombres ordeno y mando cuando lo conocí, de los que tenían que salirse con la suya porque era capaz de vender hielo en el Polo con su palique. Y tenía que llevarte a su terreno lo quisieras tú o no.
Recuerdo cuando comenzó con mi madre, deseando ser de mi agrado, convencerme de que él sería diferente, que la haría feliz. Y así fue, excepto porque llegó un momento en que mi madre no podía entender que, a su edad, no delegara o no vendiera el fruto de SU trabajo. Y recalco SU porque nadie más que él se ha desvivido por esa empresa.
Puedo recordar la infinidad de veces que mi madre y él discutieron por este motivo. Ella siempre deseó que colgara la chaqueta, se pusiera cómodo y se jubilara y se dedicaran los dos a viajar y a vivir la vida. No pudo convencerlo. Él, porque así es la gente de poder, creyó que estaba todo resuelto. Que él moriría antes que ella, que sus hijos se harían cargo de todo y que no había más que hablar ni decir. Pero la vida, como dijo mi madre, no es lo que uno cree, lo que uno piensa, no somos videntes. La vida es lo que es, lo que te da. Y se acabó.
Ahora, con la soledad, los años, los hijos que no quieren saber nada del negocio…todo junto ha hecho que tome esta decisión, para beneficio de sus empleados, pero con todo el dolor de su corazón.
Ayer pude notarlo más pequeño, triste, no puede hacerse a la idea de que dice se acabó para siempre. Debe ser durísimo tener que aceptar dos pérdidas tan importantes en tres años, además de tragar con la idea de que ninguno de sus hijos heredó su talento.
También me ha dicho que no viajarán como pensaban hacer él y los suyos, este verano a la isla. Que no puede ser, que tiene muchos frentes abiertos, y he pensado lo mismo que la pregunta que hace la aplicación, cuándo sabrá este hombre que debe parar? Me pasará a mí lo mismo? Pensaré que debo tener bajo un manto protector a mis hijos aunque ellos sepan buscarse la vida perfectamente? Sacrificaré mi vida, mi tiempo de ocio, mi vida personal de la misma manera? Difíciles preguntas que soy incapaz de contestar.