La semana positiva

Esta semana he tenido solo cosas positivas, cosa que, dicha así, de remplón puede ocasionar hasta vértigo. El lunes apareció el listado de los nuevos jefes y, et voilà, resulta que estaba en la lista! Soy jefa del equipo de auxilios. Acababa de terminar  de salir de sala para un tema desagradable, y, cuando eso sucede, tu espíritu se alinea con quien demanda a la Administración, porque sea justa o no esa demanda, la vida de esa persona cambió en un instante, en una decisión de urgencias, fuera o dentro de un hospital, y su salud dejó de ser la misma. Para siempre. Y sus mentes necesitan un cierre, un «tienes razón» en forma económica y, como dije antes, me alineo con su mala suerte y con su mala salud. Total, que me puse contenta, pero sin pasarme. El martes empezaron a tocarme la nariz. Que buscara a alguien para mandarlo a no sé dónde a lo que me negué. Soy jefa de equipo de auxilios, no los pillé en un mercado romano por seiscientos sestercios, no sé si me explico… No voy a tratar a mis compañeros como piezas de tablero. Mal empezamos! Me volvió a llamar para decirme que mi súper jefe necesitaba mi teléfono para llamarme. «Ya lo tiene», contesté. «Quieres el suyo?» Me replica. «Negativo. Lo tengo entre mis contactos». Me llama luego él para darme la gran chapa, para explicarme que todo lo que me diga es confidencial y decirme que está encantado de que esté en el equipo. Lo de la confidencialidad es como una coña marinera. Eres jefa de equipo y tienes que explicarles qué tareas van a realizar con la nueva oficina. Así que, ser discreta me vale, pero no ser estúpida. Me sonrío. Hace unos pocos años, cuando trabajábamos juntos, cada vez que le decía cualquier chorrada me gritaba que iba abrirme un expediente disciplinario. Hoy jugamos en otra liga. Él es un súper jefe y yo soy funcionaria de carrera y no dependo de su firma para que me renueven un contrato de 3 meses, cosa que sucedió en una friolera de once años!.  «Muerde el polvo ahí!!!» me digo sonriendo. «El expediente disciplinario me lo paso raigt nau por el arco del triunfo. Habitante de Avatar 1 tolete 0 (tolete=gilipichis)

El miércoles, día que rogué no ser llamada porque tenía una tutoría del niño a las once y media, cosa que respetaron, y cuyo resultado fue que, el tutor del enano me llamó cuando ya no lo esperaba. Mientras comía. Una llamada a 3 con su profesora de NEAE y en la que me dicen que mi hijo es otra persona desde que se medica. Me preguntan que si me pillan en mal momento y contesto, engullendo un bocado, que no. En Avatar no dan crédito a tanta falsedad. Ni de que haya sido capaz de coger el móvil. Ni que me levantase de la mesa. Todo mal. Pero yo por mis hijos mato y si tengo que medicarlos, lo haré si es por su bien y cogeré llamadas a horas impertinentes con una sonrisa en los labios. La concerta apaga sus impulsos y consigue que esté más centrado en el aula. Cierto es que he olvidado dársela un par de veces, pero sé que vamos por el buen camino y así vamos a seguir. Voy a mi terapia, y, a la vuelta, lo recojo de la suya. Comento sus buenas nuevas en el cole con su terapeuta, que dice que la terapia va también mejor gracias al medicamento y nos vamos para casa. Contentos como cochinitos en un charco.

Otra cosa positiva es que hemos vuelto a tener noticias de mi tía. No nos podemos quejar en absoluto! Es angustiosísimo no saber de un ser querido y no quiero pensar en esa gente que, en algunos casos, fallecen sin volver a saber de alguien que, por lo que sea, se desvanece de sus vidas. Debe ser terrible y desgarrador, sobre todo, si esa persona es como mi tía, una persona llena de sensibilidad y de buena vibra. Alguien a quien amas. En fin!

Otra cosa positiva ha sido poder agendar el gimnasio y cumplir con la agenda, a pesar de que, ayer, que llovió toda la tarde, decidí no ir porque el día anterior ya fui caminando y lloviendo la ida y la vuelta. Salud si, pero sin hacer estupideces que ya tenemos una edad. Además, acabé de comer cerca de las 4 de la tarde porque mi aún marido fue a atender a su madre, que necesita ayuda con la comida. Muy alegremente quité la cita del gimnasio, después de hablar con mi hermana, con la que eché unas risas a costa de las manías de la gente de Avatar. Resulta que mi hija puso un tono en el teléfono fijo que no hiciera ring ni fuera estridente, y la cambió por una musiquilla como de peli de extraterrestres (no es una coña). Lo cierto es que suena tan bajo que soy incapaz de oírlo, pero ella tampoco porque lleva cascos de cancelación de ruido todo el rato. Total que, mientras hablaba con su tía tuve que pedirle que cogiera el teléfono porque su padre la llamaba. Mi hermana se descojonaba de mi mindfudnes y mis malabarismos para conseguir que este territorio no salte un día por los aires. Menos mal, pensé, que tengo a mis hermanos y al resto del mundo exterior porque si no fuese así iría con mi cabeza bajo la axila. Además, cuando contacto con el exterior, siento que las cosas de Avatar se me pusieron a mi en el camino de la vida porque podía soportarlo. Porque lo llevo con humor. Porque, además, es mi refugio. Mi hogar!

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6 respuestas a “La semana positiva”

  1. Qué alegría leerte, Ana.
    Se nota que ha sido una semana de sumas, de las que colocan piezas.
    Y además… ¡enhorabuena jefa! bien merecido ese lugar y esa responsabilidad llevada con cabeza y corazón.
    Entre pequeñas victorias, alivios que llegan y tu manera tan lúcida y humana de mirar la vida, todo ha ido encajando.
    Me alegra mucho saber que los días han cerrado con humor, firmeza y esa calma tan bonita que aparece cuando, pese al vértigo, todo va sumando.
    Un fuerte abrazo y a celebrar esa jefatura, Ana.🥰💗 🍾🌷

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