A mi hijo le han puesto un cero en Geografía. Me enteré ayer que fui a recogerlo y llevaba las notas en la mano. Desde ese momento, hasta ahora, me rumia una pena tremenda, un desconcierto total, un enfado soterrado, producto de una profesora que,  sin avisar y como si el niño se pagase el cole, por lo que sea que haya sucedido, ha decidido suspenderlo como si no hubiera cogido un libro durante las fiestas, como si él no tuviera ninguna curiosidad por la asignatura, como si, en vez de hablar del Ecuador, hubiera tenido que viajar a él, hasta la línea imaginaria que divide los dos hemisferios, y quedarse allí. Con una bandera roja en la mano, en una barca sin motor, a la deriva. Lo ha tratado como un adulto, como a un chaval de 18 años que supiera sacar una lección de una decisión que, a mis 55, soy incapaz de entender. A mí me ha tratado como si estuviera fuera de toda esta historia. Como si él no fuera mi máxima preocupación. Como si no pagase el colegio. Como si yo no tuviera mi móvil abierto, mi correo electrónico, para cualquier problema que se tuviera que afrontar.

A consecuencia de esto, he dormido mal y me han despertado unos gritos en la casa de al lado. En ella viven una señora mayor y su hijo, que es esquizofrénico y un amor de hombre, mejor que su hermano menor, que tiene un cargazo donde trabajo, unos estudios pagados a base de sacrificios, y con una falta de educación como de escupirle a la cara al cruzarte con él. El hijo era el que gritaba, y me ha parecido que había llamado a los servicios de emergencias. «Está abierto!! Decía. Me desvelé y empecé a escuchar un audiolibro, «Terra Alta» de Javier Cercas, y, en algún momento el audio y yo paramos y nos fuimos al reino de los sueños. A mi hijo le han puesto un cero en Geografía.

Cuando oí los gritos, mis recuerdos se fueron al momento en que falleció mi abuela. Ella vivía con un tío mío que tiene una edad mental de unos 12 años. Hace muchos años, de un atracón de azúcar, sufrió una crisis, se quedó sin oxígeno, estuvo un montón de tiempo en parada, y, al despertar, notó que su mente se había  quedado anclada en  aquella edad, como un Peter Pan cualquiera, solo que su cuerpo sí crecía y se hacía adulto. Ya tiene 70 años y hace mucho que no sé de él, porque, si lo tienes cerca, como le sucedió a mi madre, te mete en unos embrollos épicos y yo ya no estoy para más líos. De hecho, mi madre ya lo tenía bloqueado de todos sitios antes de fallecer y fue del único del que no quiso despedirse. A mi hijo le han puesto un cero en Geografía.

Aquella mañana, él se despertó y oyó que su madre hacía unos ruidos extraños en la habitación. Luego, silencio. Se acercó a ella y supo que había partido al otro lado porque él había visto fallecer a otros mayores a los que cuidaba. Todo eso antes de convertirse en lo que es hoy. Un tío que a conseguido poner a toda la familia alineada en no querer contacto con él. Cuando se enteró de que mi madre estaba en el hospital, se hizo el indolente. Hasta que supo que se moría. Entonces entendió que se había quedado solo, en el Ecuador, con una bandera roja en una barca sin motor. A la deriva. A mi hijo le han puesto un cero en Geografía.

Cuando vio que su madre había fallecido, lo hizo todo bien y llamó a emergencias y a la familia. Haría lo mismo años después cuando encontró a su hermano sin vida, con una cuerda alrededor de su cuello. Al momento nos tuvo a todos junto a él e hicimos todo lo posible por ayudarlo mientras que él hizo todo lo posible por auyentarnos. Para quedarse solo en el Ecuador, con una bandera roja en la mano, en una barca sin motor. A la deriva. A mi hijo le han puesto un cero en Geografía. Pero su padre y yo nos hemos alineado para ayudarle. Y estamos de acuerdo en cómo hacerlo, para no dejarlo solo en ninguna barca a la deriva. Para que no necesite ir hasta El Ecuador para nada más que para divertirse. Sin ninguna maldita bandera roja.

, ,

2 respuestas a “Mi tío”

  1. Ana, hoy me vuelves a dejar encogida, más aún de lo que ya estaba del frío que hace aquí y que nos tiene entumecidos; pero con lo que leo hoy, lo que se me entumece es el corazón.
    Me jode enormemente que haya profesores que no tienen alma, que no son docentes por vocación, que no saben tratar a los niños y más aún, si alguno lo necesita un poquito más.
    Pienso que hay muchas formas de darle al niño la oportunidad de remontar esa nota, me parece de una crueldad que no sé asimilar lo de esa persona que trata a los niños como adultos y además sin corazón.
    Todo lo que vas intercalando de tu experiencia de vida, tu tío, de su hermano… ¡Qué duro todo!
    He llegado a pensar que podrías perfectamente escribir un libro con todo lo que nos vas dejando, creo que serviría para que tantos que se quejan, que nos quejamos, nos demos cuenta que hay vidas muy duras y sí lo sé, habrá quien piense que no es consuelo con lo del mal de muchos… pero deberíamos mirar un poquito más afuera y menos a nuestro ombligo para ver que hay personas que lo tienen muy difícil.
    De tu vecino… Bueno no sé si es que hay personas a las que los cargos se le suben a la cabeza, o es que la mala educación les viene de serie, pobre madre y pobre hermano.
    En fin, hoy me dejas triste, muy triste, aunque sé que la que estarás realmente mal eres tú.
    Un beso muy grande desde mi corazón. 🥰❤️

    Le gusta a 1 persona

    • Ay Yvonne! Me lo dijo mi tía en su momento! Escribe un libro Sandra! Tú que tienes buena memoria y sabes! Para que nadie olvide lo que hemos pasado! Para que recuerden nuestra lucha! Sí que ha sido duro y sigue la vida sin ponerlo fácil! Pero eso sí! No voy a dejar que hunda mi ánimo! Así que mañana toca protestar y reclamar por correo electrónico que mandaré a esa profesora, su tutor y la profesora de NEAE. Para que no crea que no estamos ahí con el niño. En cuanto al frío…mi móvil marca ahora 19 grados y al salir he sentido frío! 🤣🤣🤣 Si. Soy canaria. Y hasta los 20 grados no dejo de abrigarme! Otro beso enorme para ti amiga! Feliz domingo!! ❤️

      Le gusta a 1 persona

Deja un comentario