La compañera

Escribo desde mi cama. Hoy no me apetece hacer nada más que escribir cuáles han sido mis sensaciones aquí en Avatar y poco más. La lavadora y la ropa sucia me gritan que me ponga las pilas pero yo estoy haciendo oídos sordos tan ricamente. Creo que, por lo que oí en un video del Dr. Mau, que, para quien no lo sigue en Instagram, es un médico que trabaja en USA, tengo lo que viene siendo un Bornout producto del trabajo ejercido durante mi jefatura. Ahora queda recomponerse y salir airosa de esto que me pasa. Este cansancio extremo, este no importarme nadie más que los míos, y a ratos! Este olor a carbonilla que desprendo…no sé. Tal vez sea que me hago mayor y ya, pero desde luego, tengo que buscar la fórmula que me haga volver a ser la misma que hace dos meses atrás, y no el guiñapo que escribe entre sábanas, incapaz de poner un pie fuera y hacer una lista de cosas pendientes que, si las pusiera en fila, ya habrían dado la primera vuelta terrestre. Como punto número uno, la declaración de la renta. Socorro!

Mi trabajo es ahora prácticamente físico. No tienes que pensar, ni que romperte el coco con nada. Los lunes y los miércoles bajamos al archivo de piezas de convicción (básicamente las pruebas de los delitos) y surtimos a Audiencias y penales de lo que se llevan a los juicios. Dinero falso, móviles, prendas íntimas que, según al lugar al que vayan, hago un relato inventado de lo que puede haber sucedido. La segunda vez, venía del Juzgado de Violencia sobre la mujer y se me ocurrió un relato tan pormenorizado, que mis compañeras me miraron con ojos de sospecha. Debo dejar de dar rienda suelta a mi imaginación o debo no compartir todo lo que pienso con gente que no me conoce, como paso previo a no dar pábulo a rumores. Tengo que tener un perfil bajo, pero es que aquellas tres pruebas me lo pusieron a huevo. Lo que debió pasar en aquel delito se contaba con aquellos tres artículos.

Para colmo, tengo una compañera que es de Avatar. Y no lo digo yo, sino que lo sospecha ella y a mi, que me contó su sentir, me salió el diagnóstico como el relato de las pruebas. Solo. Ella viene de haber trabajado un año en penal y debe ser tan de Avatar que su jefa, sospechando un abuso de su compañera, dividió el trabajo de ambas en dos sin necesidad de oir a la otra parte porque el abuso se podía, incluso, documentar. Eso no suele ocurrir en las torres donde trabajo. A los jefes esas cosas le pasan desapercibidas. No me contó detalles porque se ha quedado tan afectada, que cuando le dije que ese era mi mayor miedo con mi hija, esto es, que venga alguien y se aproveche de su ingenuidad, le cayeron dos lagrimones gordos por su rostro menudito, pero me los puedo imaginar porque la otra es una mosquita muerta nivel pro. Pone hasta voz infantil excepto cuando cree que nadie la oye. Su «no tenía que haber pedido este destino» lo hizo con voz de mujer pasando los 55, y no con la de niña de 7 años que es el que utiliza habitualmente, pero claro! No sabía que yo estaba cerca parapetada entre dos pantallas de ordenador. Se me erizan los pelos de la nuca solo de recordarlo.

Le he dicho a mi compañera que, mientras estemos juntas, mientras el grupo siga siendo así de numeroso, procure mantener las distancias con la interfecta y se arrime a sombras como la mía, que estoy tratando de hacerme humo y que no se note ni mi presencia ni mis ausencias. Así evitaremos problemas y posteriores conflictos. Sálvese el que pueda de gente que llega a un sitio y dice eso de «yo no quiero problemas, yo solo vengo a trabajar» porque esa gentuza…miente! Y cuando te das cuenta te han aislado y han conseguido que no te hable nadie porque se han dedicado a explicar no se qué y solo te queda mirar a los demás con cara de tonta, porque, encima, somos tan maduros que, ante los problemas elegimos el silencio, con la excusa de que no queremos pasar al lado en el que se encuentra la persona aislada. Por cobardía. Ya le he dicho que me he topado con muchas personas así en mi vida y que a mi el conflicto me pone cachonda, así que, si lo desea, puede ponerse junto a mi y dejarme a la matona de pacotilla esta. Sé que no se van a producir situaciones como las vividas en el penal de donde viene,  básicamente porque para eso tendría que oler a miedo porque este es el arma que utilizan las personas que hacen como Yago, el personaje de Otelo, tirando la piedra y escondiendo la mano.  Y yo no destilo ese aroma! Yo al miedo lo he mirado muchas veces de frente!

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2 respuestas a “La compañera”

  1. Querida Ana, me ha hecho gracia lo de la lavadora gritándote mientras tú te haces la loca tan ricamentw, pero mira, también te digo que ese “olor a carbonilla” suena más a estar fundida que a otra cosa… y tiene todo el sentido después de lo que has pasado, sobre todo espero que tu muela ya te deje descansar un poco.
    Me ha gustado mucho cómo cuentas lo del archivo y los relatos que te montas, a ver si te nos vuelves una Ágata Christie 2, ¿Te imaginas?
    Pero mejor filtrar un poco según con quién, porque vaya caterva de gente debes tener ahí.
    Y con lo de tu compi, qué bien que estés ahí para ella, de verdad te lo digo. Se nota que, aunque digas que estás hecha un guiñapo entre sábanas, sigues teniendo esa fuerza y ese radar para las personas que no falla.
    Ve a tu ritmo, Ana. Lo demás puede esperar un poco.
    Cuídate mucho y feliz domingo, preciosa. 🥰❤️🌷

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    • Muchísimas gracias Yvonne! ❤️ lo del Bournot no es la primera vez que me pasa, ya lo viví en los primeros años de mi hija, pero ahora tengo más herramientas porque voy a terapia. Noto que cualquier cosa me puede pero…yo ante los abusos me crezco y ahí estoy! Apañando el que ellas no coincidan en ningún sitio mucho rato a solas. Que todo el que ha sufrido abusos sabe lo que eso puede significar. Un besito Yvonne! Feliz domingo! ❤️

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