Los libros

¿Qué app se lleva la mayor parte de tu tiempo de pantalla… y te sientes culpable o te da igual?

Hoy es mi cumpleaños (56) y, para variar, me he despertado con un abrazo del enano ya no tan enano cantándome el cumpleaños feliz. No suele el hombre prodigarse en cosas como esas, pero ha hecho una justificada excepción, llevado quizás por el saber que lo parí pesando 4 kilos 50 gramos, y eso, aquí y en Pekín, da un caché y se te mira con unos ojos diferentes.

Luego, al quitar el modo avión de mi móvil, entraron las felicitaciones de quienes cumplen un día antes que yo, compañeros de curro mayormente, mis hermanos y mis amigas. Se acaba así el tiempo de pantalla porque odio infinito perderme nada que no tenga que ver con el mundo real. No quiero irme de este planeta diciendo que, por culpa de estar en tal o cual aplicación me perdí ver amanecer aquí, con los trabajadores surtiendo a los bares de barriles de cerveza, que digo yo que si hubiera algún problema con el suministro de esa bebida habría una revolución en este pueblo, algo así como en las historias de Asterix y Obelix que tanto me hacían reír en mi infancia. Mirar hacia afuera, levantar la cabeza del dispositivo de marras, es de lo mejor que puede hacer el ser humano.

Ayer, en la playa, mi hija señaló lo rápido que leo y de porqué me elijo libros de misterio como lecturas vacacionales. De lo primero, ninguno de los dos ha heredado el gusto por la lectura, de lo segundo, porque aunque la historia de misterio sea un poquito en exceso casquería me gusta saber por dónde me lleva quien lo escribe y si consigue hacerlo. Ahora estoy con uno de Carme Chaparro, una trilogía cuya historia está tan alejada de mí que no me cuesta nada meterme en lo que cuenta. La primera de la trilogía me pareció fantasía directamente y fue lo que me gustó. Dramas reales he tenido suficientes en la vida real, así que, leer sobre algo increíble es hasta estimulante. Compro los libros en un supermercado aquí cerca y, cuando los leo, los dono para que otros disfruten con ellos. Odio comprar revistas porque a diferencia de lo que cuentan los libros, las vidas ajenas me dejan igual, excepto la de la gente que quiero y a ellos los tengo a todos localizados. Y si, también compro mucho libro en electrónico porque me parece más ecológico aunque sigo siendo de las que entra a las librerías solo por el olor a papel que llega hasta la puerta y que me atrapa como no lo hará jamás una tablet.

Los libros han sido siempre mis apps preferidas. Me recuerdo de bien pequeña leyendo con gusto a Machado, Lorca, Mark Twain…Cuando leí «El nombre de la Rosa» de Umberto Eco, sentí tanto miedo, me resultó tan inquietante, que me ponía las sábanas por encima de la cabeza para que, aquel que fuera el criminal en la historia, no diera conmigo. Me he reído muchísimo con Eduardo Mendoza, me he entretenido con Agatha Christie, me he enamorado de Isabel Allende y de Gabriel García Márquez que me han dado muchas buenas lecturas.

Dejé de salir a jugar de bien pequeña porque me enamoré de los libros. Ellos me daban la oportunidad de viajar a otras vidas muy distintas, muchas con finales felices. Yo he creado mi propia historia, mi propia felicidad a golpe de estrategia como hizo Toranaga en «Shogún» un libro de James Clavel bien maravilloso, o eso me pareció porque en él, ningún personaje se movía sin propósito. Todos eran marionetas, o la mano que los llevaba de un lugar a otro. Y todos sabían cuál era su papel vital y lo aceptaban con una especie de resignación a los que ellos llamaban karma. Eso no lo he hecho jamás. Utilizar a alguien para un objetivo personal pero sí he empleado mi cabeza para salir de atolladeros vitales que no me permitían ni respirar tranquila. Y así llegué a ser la mujer que soy hoy. Esta que se da tiempo para pensar serena si le vale la pena seguir viviendo con alguien que es motivo solo de desasosiego.

Mientras escribo esto levanto la vista y veo volar a un grupo de insectos mientras una tórtola permanece en la copa del árbol frente a mi terraza. Ella ahora es un poco yo, observando el mundo desde lo alto. Pero ella, a diferencia de mí, no parece tener obligación alguna. Yo tengo dos y ahora los oigo reclamarme dentro de casa. Y allá que voy, a disfrutar de la presencia de ambos con todo el gusto. No todos los días cumplimos años!!


10 respuestas a “Los libros”

  1. ¡Feliz día Sandra y saslud siempre para ti ytu gente! Yo soy de libros y de app’s donde hago publi de mi libro » I need padel» y a veces quimio para que el mensaje llegue lejos y se recaude algo para mi causa, el cáncer. Disfruta de tu día.

    Le gusta a 1 persona

    • Muchísimas gracias!! Estamos inmersos en eso ahora. En disfrutar con ellos todo lo que se pueda, mientras el peque hace de hilo musical del día! Desde esta mañana es una canción de cumpleaños feliz andante! 😄 Un beso grande y otro abrazo para tí! 🫂😘❤️

      Le gusta a 2 personas

Deja un comentario