¿Qué promesa te hiciste a ti mismo/a y de verdad la has cumplido?

Cuando salí de la iglesia, con un vestido como el de Valeria Mazza en su boda, diseñado por Giorgio Armani y que para mí fue una alegoría a la comodidad, me encontré con un montón de gente rodeando la iglesia y que eran todos, o en su mayoría, familia del novio. Al fondo estaba la mía, que ya venía sufriendo bien de disgustos, bien de suicidios, bien de abusos, bien de salir los primeros en un noticiario para mal…en fin, una familia que, a pesar de todo lo enumerado, nos aferrábamos los unos a los otros para no caer al abismo. Éramos todos gente inteligente, culta, sardónica, que se reían de sus desgracias y aquello había hecho callo. Mi familia me miraba estupefacta porque sabían lo que me había costado llegar a ese momento. Y todos se alegraron por mi. Yo me prometí que los seguiría queriendo mucho pero que pondría distancia al drama italiano que era el convivir con ellos. Me prometí elegirme.

Me recuerdo muy feliz porque esa noche la pasaría en mi casa. Al ponerme el anillo y decir «sí quiero» decía sí a un nuevo comienzo, a la independencia, a poder vivir las cosas desde unas paredes distintas a las que me habían rodeado hasta ese momento. Ojo cuidado! Siempre estaré agradecida al haber pasado mi infacia, mi adolescencia y parte de mi adultez viviendo con ellos. A pesar de que al elegir susto o muerte abracé a ésta última como un náufrago que ve que la tabla donde se sujeta en realidad es una pastilla efervescente que empieza a desaparecer ante sus ojos. No podía ver cómo el matrimonio de mis padres se iba por el desagüe, así que, me quedé a ver un drama familiar que no doliera tanto. Qué carajo! Tampoco tuve muchas opciones porque, poniendo de excusa mis problemas de salud, mis padres decidieron matricularme en un colegio cerca de la abuela para mayormente dejarme en casa de una mujer a quienes los problemas le pasaban de su coronilla. Yo tenía 6 años. Cuando me casé tenía 29. Y ahí seguía mi pobre abuela aguantando nieta! Encima fui la última en marcharme de su casa!

Total, que, mientras los besaba, mientras les daba las gracias por estar conmigo ese día, mientras recordaba todo lo vivido junto a ellos, me prometí a mí misma salir de ese chucrut familiar, tomar las riendas de mi vida, apartarme de aquella especie de mal fario familiar que tuvo su culmen años después por el homicidio de una de las nuestras. El año 2005 fue un desastre nacional en cuanto a violencia de género pero, a partir de ahí, se llevó una contabilidad de cuántas perdían la vida en ese «camino a la perdición» en el que te metes cuando decides pasar tu vida con alguien a quien consideras fiable. Menos mal que mi abuela había muerto dos años antes porque el dolor de perder a alguien, se multiplica cuando muere porque otro mal bicho decide que hasta aquí llegó tu vida. Para sus compañeros fue un drama. Para nosotros la devastación.

Luego llegaron enfermedades mentales, el suicidio de mi tío, pero yo ya, por ese entonces, tenía mis narices metidas en el mapa camino a Avatar en busca de mi pequeña. Allí andaba yo, gritando su nombre mientras seguía sin dar con su paradero.

Cuando encontré Avatar, cuando por fín me dijeron que mis hijos vivían allí, miré hacia el planeta Tierra y ví todo lo que había perdido en el camino, pero yo ya no podía abandonar a los míos. Debía seguir cumpliendo con mi promesa. Porque al elegirme elegí también a mis hijos que son parte de mí. No había vuelta atrás. No podía marcharme del mundo que había escogido al dar el sí quiero. No podía permitir que mis hijos se criaran sin mí. No podía permitírmelo! Y aquí sigo! Hasta que ellos quieran!


2 respuestas a “Elegirme”

  1. Querida Ana, lo primero decirte: felicidades porque hoy es tu Santo, (este día no se me olvida).
    Después de leerte, estoy un poco conmocionada, vaya tela tu vida!!!
    Siempre me gusta venir a visitarte, ya sabes que con el tiempo y adentrándome en tus letras, he ido queriéndote a ti y a los niños cada día un poquito más y créeme, me importa todo lo que cuentas.
    Cuando he visto lo que relatas hoy de que os han quitado a una de vosotras a manos de otro canalla, mi corazón se ha encogido, este tema lo llevo fatal, aunque supongo que tu familia lo llevará mucho peor; espero que el muy cabrón se este pudriendo en la cárcel y le machaquen de por vida.
    Ya sé, soy muy mala, pero no puedo evitar desear lo peor para ciertos demonios.
    Sigo repitiendo lo valiente que eres, no que me lo parezcas, si no que lo eres.
    Me das fuerza con tus palabras, porque veo tu lucha, el amor por tus hijos y entonces no me dejo caer.
    Me he considerado siempre una mujer fuerte, pero siempre hay quien supera, tú, querida mía, eres una de esas mujeres que superan por mucho a la gran mayoría.
    De nuevo te felicito por este día de Santa Ana y por ser como eres, Sandruski.
    Un beso. ❤️🥰💐🌷

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    • Muchísimas gracias Yvonne por tus palabras. Si, mi vida es una yincana bastante potente y si, si no fuera por mis hijos ya estaría en un sanatorio curando las heridas que deja toda una vida de sobresaltos. En cuanto a lo de mi prima, al asesinarla y caer en la cuenta que había matado a su sustento porque la que trabajaba era ella, se quitó la vida. Tampoco puedo decir que me importara nada ni antes ni ahora. Se llevó a una mujer maravillosa que no merecía ese final. Mucho ánimo para sobrellevar lo que la vida te ha deparado. Te envío toda mi fuerza! 🥰😘🫂🙏

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