Si pudieras revivir un solo día de tu pasado, ¿qué día sería y por qué?
No tengo un solo día para revivir porque, a medida que pasan los años, uno va acumulando momentos que hubiera hecho distinto, por ejemplo, el último día que vi a mi abuela. Si hubiera sabido que aquella sería nuestro momento final, la hubiera cogido de las manos y le hubiera agradecido todos aquellos años que me tuvo bajo su cobijo, a pesar de todos los problemas que tenía ya fuera por sus hijos o por su marido, que era la monda para mal.
También volvería atrás, a mi infancia, cuando aún podía dormir con mi hermana porque ella no quería que durmiera en otro sitio sino a su lado, para decirle lo mucho que la quiero, a pesar de todo y todas las circunstancias que se nos daría después. Le diría que las cosas se van a poner del color de las hormigas pero que podrá contar conmigo siempre que lo necesite. Además, añadiría que no perdamos el contacto, que nos escribamos y nos llamemos más de lo que hicimos después de que nuestras vidas saltaran por los aires.
Volvería sin duda a la infancia de mi hermano y lo envolvería en una tela mágica que evitara las enfermedades. Sé que uno aprecia la vida con mayor anhelo cuando a uno lo ponen al filo mismo del abismo, pero creo que estuvo tantas veces ahí que, cuando enfermó la última vez me suplicó que no lo llevara al hospital. No sé si él se dio cuenta de la bronca que tuve con su médico cuando me dijo que llamara a mi madre porque era muy probable que se quedara en la mesa de operaciones. Le afeé el hecho de que me lo dijera en un sitio en que el niño podía oírlo y me contestó que si volvía a hablarle con aquella chulería nos echaba a los dos del hospital. Yo llevaba mi uniforme de cajera y a él le confundió mis pintas. Le repliqué que mi uniforme no reflejaba el que yo no supiera de leyes y, que si se le ocurría hacer lo que dijo volvería acompañada de la guardia civil que estaba, y está, a pocos metros. Luego me insultó y le contesté que no me gritara y no me faltase el respeto. Luego sentí el brazo de mi abuela mientras una enfermera salía detrás de un mostrador gritando que me fuera. Con esta actitud, pensé, han puesto a todos estos críos nerviosos. Salí de allí, me subí al coche de mi novio, que luego, vaya por Dios! formó conmigo Avatar, y me puse a llorar como una loca. Si volviera a ese día, me callaría, me quedaría con el niño y le diría que no creyera esas chorradas. Que yo lo conozco bien y sé lo fuerte que es y que saldrá de esa. Vaya que si!
Otro momento al que volvería sería al nacimiento de mi hija. Ahí me quedaría poco porque, después de ahí se desató el infierno pero le diría muy bajito al oído que era cierta su intuición. No había nacido en el planeta que merecía pero que su padre y yo le íbamos a construir un hogar donde estar a salvo, donde poder ser ella, donde estar a gusto. Tal vez eso le hubiera servido de consuelo y no lloraría tanto anhelando estar con los suyos.
Luego, después de todos estos paseos temporales acudiría a cualquier día en la vida de mi madre y me abrazaría a ella con fuerza para que pueda sentir todo el amor que se llevó con ella y para yo poder oler, una última vez, su perfume y oír su risa. Le diría lo mucho que la quiero y, esta vez, a ella no le quedaría ninguna duda de cuánto. No creo que supiera cómo la iba a echar de menos, pero me consuela saber que estuve con ella al principio, cuando abrí los ojos al nacer, y al final, cuando ella cerró los suyos para siempre.
2 respuestas a “Momentos”
Mi querida Ana, qué bonito y qué doloroso todo lo que has escrito. Se nota que detrás de cada recuerdo hay muchísimo amor, incluso en medio de las cosas difíciles.
Hay muchas de esas cosas que, por desgracia, ya no podemos revivir, y eso es quizá lo que más notamos con el paso del tiempo. Pero hay otras que todavía están a tiempo. Por ejemplo, lo de tu hermana… si podéis retomar el contacto, aunque sea poco a poco y aunque ahora parezca difícil, no lo dejéis. Te lo digo ahora que la mía ya no está. Hemos tenido nuestras movidas, nuestras trifulcas y nuestros momentos complicados, pero también tuvimos muchísimas cosas buenas, y ahora, cuando pienso en ella, es eso lo que me viene a la cabeza. Ojalá hubiera sabido entonces lo importante que iba a ser después cada una de esas pequeñas cosas.
Lo de tu hermano no sé exactamente cómo está la situación, pero se nota cuánto has luchado por él y cuánto lo has querido. Y tu abuela… estoy segura de que, de una manera u otra, supo todo lo agradecida que estabas por aquellos años y por todo lo que hizo por vosotros.
Y lo de tu madre al final me has emocionado mucho. Qué regalo tan grande poder decir que estuviste con ella cuando cuando se fue. Hay despedidas que duelen para siempre, pero también dejan ese consuelo de haber estado ahí a su lado.
Al final quizá no podamos volver atrás para cambiar nada, pero sí podemos mirar lo que todavía tenemos delante y no dejar para mañana esos abrazos, esas llamadas, esas palabras que luego echamos tato de menos.
Muchos besitos. 🥰❤️🌷
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Ay Yvonne! Hoy me has emocionado con lo que escribes! Quienes transitan por una pérdida sabe el valor de los momentos aprovechados con nuestros seres queridos. Te abrazo fuerte y te envío un beso enorme. Gracias! 🙏🫂😘💗
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