¿Y ahora qué?

Ayer fue un día un poco complicado. El martes, al llegar a la casa, mientras cenábamos todos juntos sentí que el empaste de una de mis muelas decía bye bye. Procuré hacer como que aquí no pasaba nada, y seguí con las vacaciones poniéndome de perfil ante el problema. Ayer, tras comer en un restaurante, comencé a sentir un dolor en el lado izquierdo de mi cara y, al llegar a casa, tomé algo para el dolor. Caí dormida aun antes de sentir alivio y, al despertar, hice como que seguía sin pasar nada y, tras preparar las cosas, nos fuimos a la playa. Vuelta de nuevo a la casa, cenar, dolor, ibuprofeno y dormir. Me he levantado con el lunes ya planificado, con, entre otras, una llamada al dentista para que me extraiga la muela partida. Me viene fatal fatal este contratiempo. Menos mal que me pedí el lunes libre! Así podré correr sin preocuparme más que de mis hijos!

Hoy es mi último día entre estas cuatro paredes. Han sido unas vacaciones llenas de descanso, de risas, de abrazos, de besos…a pesar del dolor de mi muela, que tiene a todos un poco nerviosos. Les he explicado que, mientras no coma, todo va fetén pero ellos no quieren ni oír hablar de que no me una a las rutinas familiares. Así que, ahora, toca ensayar sonrisas hasta que llegue al dentista y alivie mi sufrir.

Voy a despedirme del jardín, de la pareja de pajaritos, de esta tranquilidad que se respira entre estas cuatro paredes, de la playa, que resulta ser tan terapéutica para el niño, y, en definitiva, tengo que asumir que he de volver a la rutina.

Mientras descanso aquí, mientras leo, mientras disfruto de un lavavajillas que no tengo en casa, pienso en qué haré ahora que no voy a seguir opositando. Quiero llenar mi tiempo en algo que disfrute, que solo tenga que ver conmigo, o con conocer un poco más a Avatar, no sé. Estudiar sobre el autismo siempre me ha llevado a otro nivel en la relación con mis hijos pero, tal vez, solo tal vez, deba hacer algo que me permita conocerme a mí misma. A lo mejor resulta que hago unos ceniceros de arcilla cojonudos, o unos jerséis de crochet que quiten el sentido, y todo ello haga que esta ansiedad que me cubre sin saberlo, sin sentirlo, desaparezca y yo no solo no pueda, sino que ya no la sienta porque se ha ido. Puf!

Mientras pienso en todo ello, entra mi aún marido en la habitación, me quita el mando del televisor porque, básicamente, estoy escribiendo, pone el volumen a nivel sordo, y comienza a cambiar canales y a protestar porque la tele, en esta casa, no va. A él le importa. A mi no. Yo aquí vengo a descansar. Las pantallas están casi prohibidas para mi mientras vivo aquí. Voy a levantarme y a abandonar la habitación. Este hombre enturbia mis chacras. Me voy al jardín. A regar. O a disfrutar de la pareja de pajaritos. Ellos sí que son un matrimonio bien avenido!

, , ,

3 respuestas a “¿Y ahora qué?”

  1. Me parto contigo: este hombre enturbia mis chacras, eres una cachonda, aunque estés muy estresada, pero tienes tus puntos, que lo sepas.
    Al mío le encanta la tele, yo la odio.
    Lo de la muela sí que es una putada, no tiene otro calificativo más suave, para mí no hay nada más malo que un dolor de muelas, a ver si mañana te lo arreglan.
    De momento disfruta de tu jardín y de los pajaritos y del tiempo que te queda de relax.
    Muchos besitos y feliz semana, Ana. 😘🌷

    Le gusta a 1 persona

    • Muchísimas gracias por tus buenos deseos. Lo de la muela me temo que ha de esperar al martes, pero siempre pienso que es una cosa cada vez. Un día cada vez. Todo a su tiempo. Gracias por tus risas y por tus comentarios tan llenos de afecto siempre. Besotes! 🥰😘😘😘❤️💕

      Le gusta a 1 persona

      • Eso me dicen a mí en casa: haz las cosas de una en una; yo soy un terremoto y quiero todo para ayer, si es posible, luego… pasa lo que pasa, que las prisas no son buenas y hay veces que tenemos que repetir, así que me parece muy bien lo que me dices: una cosa cada vez.
        Cuídate mucho, preciosa. 💝🌷

        Le gusta a 1 persona

Replica a sandruski1 Cancelar la respuesta