Ayer, comiendo a solas con el niño, comencé a preguntarle que cómo iba viendo el curso, qué compañeros tenía etc. Levantó la cabeza de su pizza para contestarme y me soltó que su «bro» había dejado el colegio y se había trasladado a otro mucho más lejos. Lo de mucho más lejos es porque el espacio-tiempo en su cabeza es la X en cualquier ecuación. Un problema. Me metí en Google, puse el nombre del instituto, y descubrí que está como a cuatro calles de separación, que es público y que tiene transporte escolar. Mentí diciendo que me alegraba por su «bro» porque era su único amigo en el cole y el me replicó que «ya no se metía en líos como antes» y que si yo estaba orgullosa. Lo miré a los ojos y le dije que siempre he estado muy orgullosa, aunque reciba más llamadas que una ministra cuando él resbala fuera del plato, sobre todo de la mano de su colega, que lo acompañaba además a las clases de NEAE porque a saber qué demonios pasaba en aquella cabeza teñida de rubio autorizada por unos padres con cuatro hijos más y a los que conocí en el único cumpleaños al que fuimos invitados. Yo creo que luego decidieron no volver a invitar a nadie del colegio porque fui la única que llevó un regalo al crío que, además lo agradeció entusiasmado. Mi hijo cree que está ahora a un mundo de distancia de su amigo y, si miramos en su interior, es muy probable que hallemos que es cierto. También me contó que estudiar Física y Química se le está haciendo bola, y yo le expliqué que, en mi juventud, esa asignatura me pareció lo peor y que conseguí sacar el bachillerato por la caridad de mi profesor. Nunca saqué un cinco porque mi mente no sabía cómo usar las fórmulas que me aprendía, en unos ejercicios que siempre hacía mal, en un aula donde mantenía la máxima atención.
Luego pasamos a la explicación del cambio de hora. Por más que intentó imaginarlo, su mente cuadriculada era incapaz de procesar los datos que le daba, un poco como yo con lo de la asignatura. Me dijo que no entendía qué le estaba diciendo y le repliqué que lo vería mejor al día siguiente y así fue, y para probar que lo había entendido, me trajo el reloj del salón para que le cambiara la hora. Mientras lo hacía señalaba mentalmente las personas de este planeta que lo iban a ayudar con la asignatura.
Se ha levantado entusiasmado porque hoy, para celebrar la vida y que aún respiramos y tal, vamos a ir al hotel más alto de la capital a lo que vamos a llamar, una comida con vistas. Su padre y yo hemos estado pero cuando fuimos con los chicos andaba cerrado por reformas. Espero que no digan algo así como que en el planeta Tierra a cualquier chorrada la llaman lujo y que ellos quieren comer mucho y que luego, si eso, las vistas.
Anoche, antes de dormir, comprobé los correos del colegio rezando para que todo estuviera bajo control. Leo que el lunes habrá una merienda y su profesor, que no entiende de autismo, acabó el correo con la frase: «ya todos saben lo que tienen que traer» que digo yo si le costará mucho indicar el nombre de mi hijo y lo que debe llevar. El enano estaba abrazado en posición salida al mundo de los sueños cuando me oyó preguntarle por lo que debía llevar. Fuimos a comprar por la mañana y no lo había dicho, le dije. «Una caja de chocolatinas» me contestó. Menos mal que tengo un supermercado que abre todos los días por aquí cerca. Salgo corriendo a apuntarlo en la pizarra y vuelvo a enredarme entre abrazos y sábanas. Lo último que veo antes de dormir es una cabeza rubia agitando una mano feliz. «Hasta siempre bro! Muchísima suerte!» Le digo. Y entonces me dirijo a buscar a mi retoño para saltar juntos al mundo de los sueños.

2 respuestas a “El bro”
Buenas noches, querida Ana. ❤️
¡Qué bonito lo explicas todo, de verdad!
No sé si a ti te da penita que ese Bro de tu niño se haya marchado del cole. Por lo que cuentas, me da que no demasiada, porque el muchacho debe de ser un buen prenda, jajajajaja. 😂
Y si esas son las vistas del restaurante, ¡qué maravilla! La comida os habrá sabido todavía más rica con semejante paisaje delante y todo ese mar a vuestros pies. ¡Qué gusto poder disfrutar de algo así!
Y qué quieres que te diga… Ese profesor me parece a mí que es un poquito gilipollas, por no decir otra cosa. 🙄
Qué diferencia puede haber de un cole a otro! Cuando escucho a mis nietos hablar de sus compañeros del aula TEA, de cómo se quieren, se ayudan y se aprecian cuando coinciden en algunas clases, y de lo bien que los tratan tanto sus compañeros como los profesores, me acuerdo mucho de Avatar. Y pienso en lo bonito que sería que todos los coles fueran así, que ningún niño se sintiera diferente ni menos querido por necesitar un poquito más de ayuda.
En el cole donde trabaja mi hija también hay una dedicación muy especial a los niños con necesidades especiales. Los cuidan con muchísimo cariño, con paciencia y con esa sensibilidad que, por desgracia, no siempre se encuentra. Y es que, cuando hay verdadera vocación, se nota, y mucho.
Me da una tristeza enorme pensar que todavía haya personas trabajando con niños sin esa vocación, sin esa sensibilidad y sin ese cariño que tanto necesitan. Hay cosas que me duelen en el alma, porque los niños merecen que los acompañen personas que sepan mirar más allá de sus dificultades y descubrir todo lo bonito que hay en ellos.
Y, aunque veo muchas cosas preciosas en las personas, también hay otras que me oscurecen un poquito la mirada. Perdóname si hoy estoy algo negativa, querida, pero a veces hay cosas que me tocan muy dentro y me cuesta no sentirlas así.
Te mando un besito enorme y un abrazo de esos que llegan al corazón. ❤️💝🥰🤗🌷
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Qué bonito lo que dices Yvonne, y qué pena que sea tan escasa la preocupación o, si ésta existe, es una preocupación con un poco de ignorancia y un mucho de creer que lo que se hace con el niño es lo más adecuado para él y no es así. En fin, hoy me pillas un poco triste porque me siento como D. Quijote y su pelea con los molinos. El restaurante ayer estaba cerrado. Ahora resulta que solo es para clientes del hotel pero sí, esas son sus vistas! Ojalá podamos volver y enseñarlas a los chicos. Un beso grande y un abrazo, hoy a tí y a esos profesionales de vocación que son tan escasos como una perla negra! ❤️😘😊
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