MI PRIORIDAD

¿Cuál es tu prioridad mañana?

Ayer le dieron jaque a mi reina. Ha suspendido el exámen, y no por previsto, ha sido menos doloroso. Nos ha dolido a ella y a mi, pero por motivos diferentes. A ella le ha puesto triste porque creyó que yo estaba decepcionada, y yo le he dicho que estaba triste porque su nota no refleja su esfuerzo. Pero que estábamos en el buen camino. Que no lo dudara.

Después de acompañarla al exámen, y de estar con ella hasta que entró, solo me faltó acompañarla al aula pero ya me pareció un poquito demasiado, me fui con su hermano a terminarle unas pruebas que le comenzaron a hacer el día antes. Para la alergia. El médico me detalló lo que le iban a hacer y yo se lo transmití a él de la mejor manera que supe. Pero yo no sabía lo que era un frotis bucal, y, al no poderlo explicar, no superó la prueba. Debieron posponerla al día siguiente.

Encima, su padre empeñado en que debían practicar la secuencia de lo que iban a hacerle. Eso ya a la hora de la cena. Le dije que la hora era muy inoportuna y empezó a gritarme. Como un energúmeno. Le dije que no me gritara. Calmadamente. «No me grites». Una y otra vez hasta que, en vista de que no tenía réplica se cayó. Se está volviendo un viejo gruñón que, cuando pierde los papeles, no piensa con coherencia. Entonces me dijo como frase lapidaria, que al día siguiente lo de hacer el ridículo me tocaba a mi. Todo porque la prueba fue con él y no conmigo.

Total, que después de dejar a su hermana, nos fuimos al laboratorio. Dos enfermeras y una madre después, conseguimos hacerle la prueba. Al terminar, les dije que sentía si habíamos sido muy coñazo, pero que mi chico es autista y tenía esos prontos y esa fuerza. Me dijeron que se había portado como un jabato. Opuso resistencia, pero poca. Su hermana era más peleona.

Por la tarde me  puse con la historia que ya he terminado, pero a la que quiero dar una segunda vuelta, porque me he dejado un par de cosas en el tintero. He corregido faltas de ortografía y, mientras esto hacía, he pensado que no tengo idea de lo que hacer con ella. ¿La publico? ¿No? No tengo la menor idea de cómo se hace, y, a una compañera que le pregunté me dijo que ella lo hizo por Amazon pero que ahora no envía a las islas si quieres, después de pegarte el curro de maquetar todo el libro, más ejemplares. A mi marido, el viejo gruñón, le pedí consejo. Me ha dicho que si lo que quiero es que me acaricien el ego, pues que le de para adelante aunque él lo ve una tontería. Pero que si era para mí, que lo cuente todo sin ningún límite, y luego lo ponga en un cajón. La gente que me conoce dice que no he contado la historia por ego, y que con ella podría ayudar a otra gente. Pero yo sigo sin tenerlo claro.

Mi hijo me regaló una figurita de Einstein que, cuando sale el sol, se toca la cabeza con su dedo índice como diciendo: «piensa mamá, piensa! Cuando he empezado a exponer mis dudas con el escrito, ha comenzado con el tac tac rítmico. Y yo hoy solo quiero llorar un poco y tirarme por ahí a leer. Pero tengo dos hijos que son mi prioridad, así que hoy, no toca.


2 respuestas a “MI PRIORIDAD”

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