Ayer acabó de manera oficial el colegio del niño pero, nosotros, o mejor, yo, decidí no mandarlo desde el miércoles. La falta de transporte escolar, el trabajo de su padre, mi trabajo y que salía a la una del mediodía, dio como resultado la decisión tomada. «Tú dale alas!» me dijo su padre, y yo pensé que ojalá le salieran un par y me diera una vuelta por el mundo mundial.
Llegó el viernes, día de las notas y yo me descargué la aplicación en el móvil para verlas online. «Eres una ansias!» pensé, pero luego cabilé que si no lo hacía así iba luego a tener que verlas ya por la tarde, y se me pasó el momento crítica. Entro a mirar a ver si ya están, y, para mi sorpresa, sí que sí. Empiezo y termino de leer en cuestión de segundos. Le han quedado plástica, a quién le importa, tecnología, para la vida sí, pero como peso específico en si pasa o no de curso no, y francés. Recuerdo el día del examen. No se toma la pastilla para el Déficit de Atención e Hiperactividad porque se le han terminado y no ha recordado avisar. Resultado…este. Comienzo a flagelarme por no haber controlado el tema medicación, luego recuerdo que ha suspendido solo asignaturas que no mira ni con su padre ni conmigo, y se me pasa. Su hermana, que es la que le explica francés dice algo así como » je suis désolè» que yo traduzco como que está desolada y que en realidad significa «lo siento». No importa. Nada importa sino que lo hemos aupado hasta segundo de la ESO con todo lo que eso nos ha supuesto, a él el primero, que tuvo que hacer un duelo gigante a todo lo que desapareció de su vida. Su aula, un solo profesor, su patio, asignaturas nuevas, su autismo que yo percibo en un grado dos, aunque los expertos digan que no…en fin, muchas cosas que digerir en unos pocos meses.
En casa leo el informe de su profesora de NEAE y siento ganas de llorar. Manifiesta en él lo que, desde el profesorado se debe realizar para que todo funcione, que es un calco de lo que vengo pidiendo, clamando en el desierto de la indiferencia parcial del claustro. No dejar nada a la improvisación mostrando todo en la aplicación del colegio, la agenda escolar supervisada no sólo por sus padres, coordinación con la orientadora que este curso se ha hecho humo, respeto por las disrupciones del chaval en el aula cuando está sobrepasado…en fin, como digo, cosas que solo han hecho dos profesoras. Los demás ni han estado ni se les ha esperado.
Cuando acabó el informe, le escribió una nota felicitándolo por todo lo conseguido, lo primero, adaptarse a un curso que nos ha sido hostil desde el principio. Yo sentí la tranquilidad de haberlo hecho sobrevivir a pesar de todo. Achuchando a maestros, a su padre, a su hermana, a mí misma para llegar a la orilla sin muchos daños. Miro las notas de nuevo y todo lo que dicen «X, si te esforzaras un poco más aprobarías» claro que sí Guapi!! «X, tienes que esforzarte por trabajar en grupo» vete un poquito a la mierda!! «X, has hecho un gran esfuerzo pero no has conseguido llegar al aprobado» esta última es de la de francés que se tiró un año sin darme de alta en la aplicación, cuya asignatura entiende el chiquillo porque se la explica su hermana, la misma persona que le da Geografía y que no ha conseguido enganchar a la mente científica de mi hijo el gusto por la asignatura. «Tú tampoco has estado a la altura reina» piensoPara olvidar todo este mal rollo me voy unos días a la casa del sur. Aún tenía vacaciones pendientes del año pasado y me voy a convalecer de todo este atropello. Voy a ver qué tal está la casa, pobrecita mía, y a limpiar un poco sus rincones mientras ella me ofrece su paz. Voy a escribir en la terraza, voy a desayunar viendo como amanece en el pueblo, voy, también, a buscar a alguien que repare sus paredes. Un toma y daca. Ese que no tuve en todo el año escolar. Je suis désolè!
2 respuestas a “Final de un año escolar”
Espero que en vacaciones tengáis tiempo para acompañarle todo lo que necesita y para descansar como merecéis. ☺️
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Mil gracias! ❤️ Lo vamos a intentar!
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